Ya no habría que recordar las contraseñas gracias a la “biometría pasiva”

¿Le ha pasado que con la cantidad de cuentas creadas para sus servicios financieros, educativos, de entretenimiento y de todo tipo, ha llegado a olvidar las contraseñas que usted mismo eligió para acceder a alguno de esos servicios? Esta no es una situación aislada que, lejos de ser motivo de vergüenza, es más común de lo que se cree ya que, en promedio, una persona cuenta con 27 contraseñas para sus cuentas y servicio, tal como lo señala Accenture, empresa de servicios de consultoría, tecnológicos y de outsourcing.

Si usted es de esas personas a las que se les dificulta recordar las contraseñas ya puede estar tranquilo porque, además de las ya utilizadas tecnologías de identificación de rasgos biológicos –como huellas digitales, iris o reconocimiento facial– próximamente, la identificación de una persona podrá realizarse a través de la biometría pasiva, la cual involucra rasgos de comportamiento como la manera de caminar, postura o, incluso, la forma de teclear o sostener el teléfono.

Redacción INCP a partir del artículo publicado por Vanguardia

Para mayor información, puede revisar el artículo titulado “Identidad digital: adiós a las contraseñas”, de la fuente Vanguardia.

Identidad digital: adiós a las contraseñas

Los rasgos biológicos, como la huella digital y el iris, son prácticamente inalterables. Por ello es que son considerados altamente efectivos para garantizar la identidad de una persona y mantener su seguridad. Pero no son los únicos atributos que hacen únicos a los usuarios.

La biometría pasiva o del comportamiento permite identificar a una persona por características como el modo de caminar o de teclear, opciones que están siendo implementadas en diversas industrias debido a que no solo aumentan el nivel de seguridad sino que mejoran la experiencia del usuario.

De acuerdo con información de la firma Accenture, una persona promedio cuenta con 27 contraseñas para cada una de sus cuentas y servicios. En ese sentido, para 60 por ciento de los consumidores encuestados en seis continentes es incómodo recordar sus datos de autenticación, por lo que 77 por ciento están interesados en utilizar alternativas para proteger su seguridad.

Información de la Universidad Politécnica de Madrid indica que actualmente se conocen alrededor de 30 tecnologías biométricas que se pueden implementar. Todas garantizan seguridad de siguiente generación aunque cada una tiene sus propias fortalezas y debilidades que las pueden hacer más adecuadas para una aplicación u otra.

El uso de este tipo de tecnología continuará creciendo de tal manera que cifras de la consultora McKinsey estiman que este año el negocio de la verificación y validación de identidades mueva unos 10 mil millones de dólares, cifra que se duplicará hacia el 2020. En el caso de México se estima una tasa de crecimiento del 25 por ciento.

Aunque cada día es más común el uso de huellas o el reconocimiento facial para autorizar transacciones en línea, este tipo de opciones tienen el problema de que alguien puede obligar al usuario a colocarse delante de la pantalla y realizar la autenticación. Pero con la biometría del comportamiento, por ejemplo, un sistema sería capaz de identificar que la persona no está tecleando como lo hace regularmente y evitaría la entrada al sistema.

Así, tan pronto como el próximo año podría suceder que los usuarios comiencen a dejar las contraseñas y hasta los modelos actuales de biometría para dar paso a programas inteligentes que conozcan a la perfección los hábitos de cada persona para disminuir los posibles fraudes.

Este tipo de servicios de autenticación de identidad ayudarían a ubicar a los delincuentes ya que estos también generan patrones al realizar acciones ilícitas.

Es por esto que son principalmente los bancos los que están adoptado este tipo innovaciones.

Así, la manera de escribir, usar el mouse y hasta sostener el teléfono son elementos para la creación de una identidad digital que no puede ser suplantada por alguien más. Lo anterior también tiene la gran ventaja de que el usuario no necesita aprender a utilizar un nuevo servicio o adoptar nuevos dispositivos.

Más ciencia que ficción

Aunque la idea de identificar a una persona por su comportamiento digital podría parecer parte del guión de una película de fantasía, lo cierto es que estos sistemas son más comunes de lo que imaginamos.

Nikolay Velinski, director regional en Y-Soft para Latinoamérica, explica que la adopción de asistentes inteligentes como Alexa de Amazon y Google Home funcionan a través del reconocimiento de voz, una de las categorías en la biometría del comportamiento que está en camino de lograr integrarse con múltiples aplicaciones.

Recientemente, se dio a conocer que el gobierno chino está implementando un sistema capaz de identificar a los ciudadanos por la manera en cómo caminan. Esta tecnología sustituiría el reconocimiento facial (cuyo principal inconveniente es que se basa en imágenes de alta definición y en primeros planos) para analizar la duración del paso, la longitud de la zancada, la cadencia, la velocidad, el ángulo del pie y hasta el ángulo de la cadera.

Otro ejemplo del desarrollo de esta tecnología se está llevando a cabo en la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, en donde los investigadores han logrado identificar a una persona de acuerdo con su modo de caminar. Lo que hace diferente a esta tecnología es que se basa sólo en un teléfono inteligente que, a través de sensores captura y procesa los movimientos únicos de cada uno de los usuarios.

Ese equipo universitario también está explorando otros modelos de identificación, como la manera en que se desplaza el dedo sobre la pantalla de un celular, el tiempo que alguien se demora en presionar las teclas al escribir e incluso las palabras que elige para expresarse.

A nivel empresarial, una de las técnicas que más está siendo implementada, de acuerdo con Sugantha Chinnaswamy, asesora en dominios de la unidad de negocios HiTech en la compañía TCS, es la biometría por voz, sistemas con un margen de error muy bajo (0.86 por ciento) y que, estiman, crecerán a una tasa anual de 19.4 por ciento hacia el 2021.

Para funcionar, el usuario tiene que grabar varias notas de voz que las cuales serán analizadas y almacenadas junto con otros rasgos de identificación personal, de manera que, cuando realice una llamada, el sistema tenga la capacidad de saber quién es y desplegar todas sus credenciales e historial para brindarle un mejor servicio.

Otra de las industrias en donde el análisis de la voz está siendo probado es en el sector salud. En este caso los médicos pueden dictar y registrar el estado del paciente directamente en el sistema y consultar el historial médico de manera segura.

En la banca, los clientes podrán utilizar la autentificación por voz para operar sus cajas de seguridad y realizar pagos protegidos; mientras que los corporativos pueden adoptar esta tecnología para mejorar la seguridad en los inicios de sesión de algunos programas. Esto es solo el comienzo…

Biometría pasiva

  1. Bioseñales. Incluso sin que las personas hagan una actividad específica, los sistemas inteligentes pueden asegurarse que el humano es quien dice ser midiendo el nivel de estrés a través del ritmo cardíaco.
  2. Este también es un elemento único en cada persona, por lo cual es necesario tener un sistema capaz de detectar componentes químicos en la piel humana.
  3. Se reconoce a un individuo analizando características auditivas como el tono, acento, duración, intensidad y dinámica de la voz.
  4. Movimiento del mouse. El tiempo y la manera en que se mueve el cursor cuando se está usando una computadora varía de persona a persona; algoritmos son capaces de medir estos comportamientos.
  5. Patrones de ‘tipeo’. La manera en que una persona escribe en el teclado de una computadora o celular permite identificarla. La tecnología puede analizar la rapidez con que se escribe un mensaje y hasta la presión que se ejerce.
  6. Se puede ubicar a un individuo examinando su patrón de marcha. La ventaja de este modelo es que puede identificar a una persona a varios metros de distancia.

Desafíos éticos

Uno de los mayores frenos de esta tecnología podría ser el miedo a perder la privacidad. Los usuarios deben estar de acuerdo con la utilización de esta tecnología; es necesario otorgar nuevos permisos para que sus hábitos sean almacenados e interpretados por las empresas.

Hay que considerar el miedo al control de la información de los usuarios por parte de compañías y Gobiernos quienes, en cuestión de minutos o segundos, podrían ubicar a cualquier persona. De este modo, siguiendo intereses ilegítimos podrían afectar a los ciudadanos.

Fuente: Vanguardia

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