Trabajo remoto: lleve su oficina en el bolsillo

Algunos expertos señalan que la revolución tecnológica actual en el ámbito profesional es la más grande que se ha producido desde la Revolución Industrial. Los nuevos dispositivos y gadgets tecnológicos han transformado por completo tanto la manera de trabajar como los productos más significativos del mercado. No hay más que mirar tan solo unos años atrás para ver cómo han cambiado las cosas.

El mundo se ha digitalizado en apenas 20 años. La realidad ha cambiado de escenario, del mundo físico a las pantallas de los dispositivos. La era digital ha permitido flexibilizar y agilizar la gestión, saltar fronteras, ampliar redes de comunicación. Lo que antes podía llevar días ahora se ve reducido a una cuestión de minutos. El mundo avanza actualmente mucho más deprisa, tan rápido que incluso parece ir por delante de lo que los seres humanos podemos asimilar.

Las oficinas y las jornadas de trabajo delimitadas se difuminan a veces en el moderno contexto laboral. Para bien o para mal, la tendencia en cuanto a los horarios de trabajo es la flexibilización, sin que haya una nitidez entre el comienzo y el final del día. Y, precisamente, lo mismo sucede con el espacio de trabajo, que está cambiando radicalmente. Los medios de transporte son otros de los actores fundamentales de esta revolución ya que su efectividad ha multiplicado los viajes de negocios y, con este panorama, cualquier momento puede ser válido para trabajar.

Desde enviar emails en un trayecto en taxi hasta una videollamada a la hora de comer, pasando por revisar un informe sentando en la banca de un parque, hace no mucho sonaría a ciencia ficción, pero hoy es una realidad. Esté donde esté, puede acceder remotamente a sus datos o a su ordenador personal desde un dispositivo tan manejable como su propio teléfono móvil. Algunas herramientas tecnológicas permiten llevar a cabo este proceso que tanto se aprecia hoy en día, cuando el tiempo es oro y la flexibilidad de horarios se hace más necesaria que nunca. Por supuesto, con la garantía fundamental de seguridad y calidad para poder trabajar con total tranquilidad y con la eficiencia necesaria.

No obstante, esta etapa revolucionaria que está cambiando el modelo de trabajo, según muchas voces estudiosas del fenómeno, está lejos de llegar a su fin. Es más, puede que estemos asistiendo solo al comienzo de un cambio mucho más radical que el experimentado hasta ahora. La inteligencia artificial avanza a una velocidad que pocos habrían predicho hace unos años.

La visión general en torno a este asunto es que no hay que temer una destrucción de empleo por parte de la misma, pero si una transformación profunda. Muchos robots son capaces de desarrollar de manera incalculablemente más rápida y eficiente tareas que hasta ahora realizan los seres humanos. En un futuro cercano se cree que las máquinas serán capaces de componer música o escribir noticias periodísticas, poesía e historias de ficción; actividades que parecía imposible que estas fueran capaces de llegar a desempeñar.

Si bien es cierto, se evidencia que debe aceptarse el que este proceso destruirá gran cantidad de empleos, no cabe duda que nuevos retos, lenguajes y actividades profesionales nacerán en este nuevo contexto. Y en este cambio constante de la realidad, parece que hay algo que se mantendrá inalterable, para variar: la preparación y el conocimiento como claves del éxito.

Fuente: Nuevatribuna

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