Llamado a tomar medidas hecho al G-20: resistirse a la desintegración reglamentaria

En junio de 2020, el Banco Mundial publicó su más reciente informe titulado Global Economic Prospects (Perspectivas económicas mundiales). La conclusión es asombrosa:

El pronóstico de referencia prevé una contracción de 5,2 % en el PIB mundial en 2020, la recesión mundial más profunda en ocho décadas, a pesar de las medidas de apoyo político sin precedentes. Se espera que los ingresos per cápita en la gran mayoría de las [economías de mercado emergentes y en desarrollo] se reduzcan este año. La recesión mundial sería más profunda si el control de la pandemia tardara más de lo esperado o si la tensión financiera desencadenara una avalancha de incumplimientos y mora en los pagos.[1]

Teniendo en cuenta que el Producto Mundial Bruto (PMB) en 2019 fue de USD$ 87,75 billones,[2] la pérdida de 5,2 % es de alrededor de USD$ 4,5 billones. Y este es solamente el pronóstico de referencia. A medida que hemos avanzado en 2020, nuestro éxito a la hora de controlar la pandemia ha sido ambivalente. Aún está por verse cuán profundo —y durante cuánto tiempo— es el daño económico que el covid ocasionó.

Del costo a la oportunidad

La marcada caída del PMB ofrece el contexto en el que la IFAC reitera nuestro llamado a tomar medidas a los líderes del G-20 para que se resistan a la desintegración reglamentaria y para que redoblen esfuerzos en pro de la armonización reglamentaria. El mecanismo de respuesta ante el covid no ha sido uniforme a nivel global, sino, más bien, ha habido cientos de respuestas nacionales. Este “marco” de mecanismos nacionales de respuesta ha empeorado las presiones existentes, lo que ha dado lugar, todavía más, a iniciativas nacionales de reglamentación desintegrada.

La IFAC, como vocera global de la profesión contable, quiere dejarles bien claro a los líderes del G-20 que la divergencia reglamentaria le cuesta a la economía global más de 780.000 millones de dólares al año.[3] La sociedad no podía permitírselo antes y, desde luego, no podemos permitírnoslo ahora.

Empero, esta alarmante cifra también representa una oportunidad de devolverle ese costo a la economía mediante la armonización reglamentaria. En este caso, nuestro mensaje a los legisladores mundiales es claro. Las reglamentaciones armonizadas tienen repercusiones económicas positivas similares a las de los tratados mundiales de comercio. Hasta la fecha, rara vez se ha abordado la reglamentación internacional con la misma atención al crecimiento mundial y al bien social que dichos tratados de comercio. La pandemia del covid y la crisis económica conexa deben servir de llamado de atención para que este statu quo ya no sea sostenible.

Este no es un mensaje antirreglamentario. No lo es en lo más mínimo. La reglamentación inteligente mitiga las fallas del mercado, las asimetrías de la información y la dinámica de poder desigual, con el fin de apoyar la confianza y aumentar la actividad económica. La reglamentación inteligente es un amplificador económico. La cuestión es que es posible que las disposiciones reglamentarias —e incluso lo que está reglamentado— en una jurisdicción A sean totalmente diferentes a las de la jurisdicción B. Es difícil y costoso para las empresas, especialmente para las empresas pequeñas, entender y cumplir con diferentes disposiciones obligatorias en diferentes mercados. El rápido aumento de los costos y la complejidad del cumplimiento de las normas sirven de apoyo a los oligopolios entre las empresas más grandes que pueden permitirse el lujo de mantenerse al día y perjudica a las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Impacto en las pymes

Las pymes representaban más de 90 % de la población empresarial antes del covid, 60-70 % del empleo y 55 % del PIB en las economías desarrolladas. Las pymes no son solamente un aporte significativo a la economía; son la economía. Y enfrentan amenazas existenciales en dos frentes: el covid y un campo de acción desigual.

En cuanto al covid, mediante una encuesta que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizó en julio de 2020, se estableció que un tercio de las pymes teme quedar fuera del mercado sin más apoyo dentro de un mes, y hasta la mitad de las pymes teme lo mismo dentro de tres meses.[4] Relacionemos eso con el tamaño de su sector y la amenaza a la economía mundial es evidente: no hay recuperación económica sin una recuperación de las pymes.

El impacto de la divergencia reglamentaria se mantendrá, incluso cuando el covid disminuya. Es probable que cumplir con múltiples regímenes reglamentarios sea más importante y consuma una mayor parte del volumen de negocios anual para las pymes.[5] Al afectar de manera desproporcionada los balances definitivos, la divergencia reglamentaria crea un campo de acción desigual entre las empresas más grandes y las pymes, lo que les dificulta aún más la capacidad de competir. La divergencia reglamentaria no solo perjudica a la economía mundial, sino que también perpetúa la desigualdad económica y hace que la injusticia se arraigue en el sistema.

Muchos éxitos, pero mucho más por hacer

El tema de la divergencia reglamentaria ha sido, durante años, fundamental para los llamados que la IFAC le hace al G-20 para que tome medidas.[6] No se trata de un asunto nuevo, y se ha hecho un gran esfuerzo en pro de la armonización reglamentaria en ciertos ámbitos a medida que las empresas y la sociedad se globalizan cada vez más. La propia IFAC nació hace más de cuarenta años por el deseo de desarrollar normas internacionales de alta calidad en auditoría y aseguramiento, contabilidad del sector público, ética y educación para la profesión contable; en otras palabras, la fundación de una profesión verdaderamente global. En los años posteriores, la IFAC y algunas organizaciones como el IASB, el IAASB, el IESBA y el IPSASB (el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad, el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento, el Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores y el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad para el Sector Público, por sus siglas en inglés, respectivamente) han logrado grandes avances en la creación de normas globales para la profesión contable.[7] Esto ha demostrado ser increíblemente valioso y sigue arrojando beneficios para la economía mundial.[8]

Asimismo, algunas instituciones como la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), el IFIAR (Foro Internacional de Reguladores Independientes de Auditoría, por sus siglas en inglés), el Grupo de Acción Financiera Internacional (contra el Blanqueo de Capitales) (GAFI) y el FSB (Consejo de Estabilidad Financiera, por sus siglas en inglés) han hecho mucho por reunir a los entes de reglamentación en sus respectivos campos y deberían servir de ejemplo para otros sectores. Además, gran parte de la labor de la Unión Europea, así como de otros bloques regionales, ha impulsado una armonización con seriedad en todos sus estados miembros. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que el costo de 780.000 millones de dólares de divergencia reglamentaria sería mucho mayor si no fuera por estas iniciativas. Aun así, el avance hacia la armonización reglamentaria a nivel mundial ha sido limitado. Esto es comprensible, ya que no se debería subestimar los desafíos que supone llegar a un consenso en una mesa, ya sea una mesa de 25 o bien de 225 miembros diversos. Empero, también lo son los costos que asumen la economía y, en particular, las pymes. El camino hacia la armonización reglamentaria es difícil y la IFAC hace un llamado a los líderes del G-20 para que estén a la altura del desafío.

Mirando hacia el futuro

Si bien es importante seguir centrados en la armonización obligatoria de las reglamentaciones existentes, es igualmente importante, si no más, incorporar la armonización en campos emergentes de la reglamentación. Por necesidad, están surgiendo nuevos modos de reglamentación.[9] Es necesario dar certeza a las relaciones profesionales y comerciales en entornos en los que se produce un cambio rápido, mucha incertidumbre, un riesgo financiero y jurídico considerable y un enfoque más preciso en la forma que se rigen y se deberían regir las organizaciones.[10] Para la década venidera, la presentación de información no financiera y los datos y la inteligencia artificial se destacan como dos ámbitos clave de la reglamentación futura. La IFAC invita a los responsables políticos a considerar estos ámbitos como espacios para la cooperación global, en lugar de considerarlos como espacios para la competencia, antes de que la divergencia y los costos relacionados con ella lleguen a estar arraigados en el sistema. Asimismo, los nuevos reglamentos deberían estar sujetos a evaluaciones de impacto que analicen la eficacia junto con los costos financieros y temporales. La Evaluación de Impacto Reglamentario (EIR) de la OCDE ofrece un modelo potencial.[11]

La cuestión de la entrega de información sobre sostenibilidad o asuntos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) es un tema de primer orden en la agenda de la IFAC. En los últimos años, se ha puesto de manifiesto la importancia de la información no financiera fiable y comparable con el fin de lograr metas vitales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas y el Acuerdo sobre el Clima de París. Estos objetivos solo pueden alcanzarse cuando todas las partes interesadas correspondientes tengan la plena seguridad en la información que las entidades entregan públicamente sobre ASG y sobre otra información no financiera pertinente. A pesar de tener esto presente, todavía tenemos que desarrollar un sistema mundial que funcione adecuadamente para la creación y el uso de esta información.

Las iniciativas recientes han tratado de recuperar el valioso tiempo perdido. Aplaudimos al Foro Económico Mundial (FEM), a la Comisión Europea (CE) y a otros por su trabajo. Sin embargo, ahora nos encontramos en un punto de inflexión. Podemos contemplar un mundo con un sistema mundial de entrega de información no financiera —con todas las implicaciones positivas en la eficiencia, la minimización de costos y, quizás lo más importante, una asignación de capital a largo plazo más sostenible— con la misma facilidad que podemos contemplar un mundo con varias normas y disposiciones obligatorias locales a manera de colcha de retazos.

Por eso, la IFAC aplaude la reciente publicación que la Fundación IFRS hizo de su trascendental Documento de Consulta referente a Información sobre Sostenibilidad. Esto marca un paso vital en el camino hacia una solución global para la entrega de información sobre sostenibilidad, y estamos deseosos de dar respuestas.

El camino que la consulta trazó es coherente con la reciente publicación de la IFAC titulada Enhancing Corporate Reporting: The Way Forward (Mejorar la entrega de información empresarial: El camino que se ha de seguir), que expone una visión alcanzable para ofrecer un sistemade entrega de información financiera y no financiera interrelacionada conforme a la Fundación IFRS. Esto se basa en nuestro Punto de Vista titulado Enhancing Corporate Reporting (Mejorar la entrega de información empresarial), nuestra respuesta a la consulta del Foro Económico Mundial, nuestra respuesta a la consulta de la Comisión Europea en relación con la Directiva sobre Presentación de Información no Financiera, la respuesta al documento de la serie de publicaciones Cogito de Accountancy Europe y nuestroscomentarios referentes a las reglamentaciones que propuso el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos sobre asuntos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG).

En pocas palabras, hacemos un llamado a los líderes del G-20 para que ejerzan su influencia en favor de esta visión y nos pongan en camino expedito hacia un sistema mundial de entrega de información no financiera. La IFAC se complace en ver que este asunto lo ha tratado el B20 en 2020 como parte de la Recomendación 5 al G-20.

Llamado a tomar medidas

La agenda del G-20 ha avanzado y el Consejo de Estabilidad Financiera se ha convertido en una entidad permanente, pero todavía falta suficiente influencia global para crear un sistema armonizado con seriedad. La necesidad de una reglamentación mundial coherente y de alta calidad es urgente. La reglamentación debería permitir la existencia de mercados, no impedirlos. Una reglamentación sólida y eficaz representa un pacto entre el Gobierno, las empresas, la esfera política y la comunidad en general.

La profesión contable a nivel mundial debe asumir un papel protagónico a la hora de desarrollar y exponer argumentos en favor de una reglamentación más eficaz de la contabilidad y, de manera más amplia, mediante la identificación de nuevas reglamentaciones, nuevas formas de reglamentar y nuevos pactos entre entes de reglamentación y demás partes interesadas. La IFAC, en nombre de sus miembros que son organismos profesionales de contaduría, puede y debe plantear el debate sobre la reglamentación en el futuro. Eso es exactamente lo que estamos haciendo con este llamado a tomar medidas.

Hemos logrado grandes avances a nivel mundial, pero hay mucho más por hacer. Con unos desafíos económicos tan graves y generalizados, cada centavo cuenta. Tenemos que devolverle a la economía esos más de 780.000 millones de dólares estadounidenses de pérdida por ineficiencia. Por consiguiente, la IFAC hace un llamado a los legisladores de todo el G-20 a que den prioridad a la cooperación y armonización reglamentarias, con el fin de que todas las empresas puedan prosperar, y a que mejoren los mecanismos en favor de un diálogo transfronterizo continuo y sistemático entre entes de reglamentación nacionales en aras de mejorar la coherencia en las reglamentaciones y normas internacionales.

Por Richard Petty, miembro del Consejo de la IFAC y miembro del Grupo de Trabajo en Financiación de Crecimiento e Infraestructura del B20, y Scott Hanson, jefe del departamento de Políticas Públicas y Reglamentación de la IFAC | Traducción INCP

“Este documento titulado “Llamado a tomar medidas hecho al G-20: resistirse a la desintegración reglamentaria” que la Federación Internacional de Contadores (IFAC) publicó en inglés en octubre de 2020, lo ha traducido al español el Instituto Nacional de Contadores Públicos de Colombia (INCP) en noviembre de 2020 y se utiliza con permiso de la IFAC. El texto aprobado de todas las publicaciones de la IFAC es aquel que la IFAC publique en lengua inglesa. La IFAC no asume responsabilidad por la exactitud y completitud de la traducción ni por ninguna medida que se tome como consecuencia de lo anterior.

Texto en inglés del documento titulado “Llamado a tomar medidas hecho al G-20: resistirse a la desintegración reglamentaria”, © 2020 cuyo autor es la Federación Internacional de Contadores (IFAC). Todos los derechos reservados.

Texto en español del documento titulado “Llamado a tomar medidas hecho al G-20: resistirse a la desintegración reglamentaria”, © 2020 cuyo autor es la Federación Internacional de Contadores (IFAC). Todos los derechos reservados.

Título original: “G20 Call to Action: Resist Regulatory Fragmentation”.

Póngase en contacto con [email protected] con el fin de solicitar permiso para reproducir, almacenar, transmitir o darle otros usos similares a este documento”.


[1] Perspectivas económicas mundiales, Grupo del Banco Mundial, junio de 2020, p. XV

[2] Indicadores del Desarrollo Mundial, Grupo del Banco Mundial, se accedió a los datos el 3 de agosto de 2020.

[3] Regulatory Divergence: Costs, Risks and Impacts (Divergencia reglamentaria: costos, riesgos e impactos), IFAC y Comité Consultivo para los Negocios y la Industria ante la OCDE, 11 de abril de 2018.

[4] Coronavirus (COVID-19): SME policy responses (Coronavirus (covid-19): Mecanismos de respuesta mediante políticas de las pymes), OCDE, 15 de julio de 2020.

[5] IFAC y Comité Consultivo para los Negocios y la Industria, abril de 2018.

[6] Consulte los documentos Counting on Society 5.0 (Contar con la sociedad 5.0), 20 de junio de 2019, y Ten Recommendations Ahead of the 2018 G20 Summit (Diez recomendaciones antes de la Cumbre del G-20 de 2018), 19 de noviembre de 2018.

[7] https://www.ifac.org/who-we-are/our-purpose

[8] Consulte el documento titulado Nexus 2: The Accounting Profession – A Global Value Add (Nexo 2: La profesión contable – Un valor agregado global), IFAC, 12 de noviembre de 2015.

[9] Humphrey, C., A. Loft & M. Woods, The global audit profession and the international financial architecture: Understanding regulatory relationships at a time of financial crisis (La profesión de la auditoría global y la arquitectura financiera internacional: Entender las relaciones reglamentarias en un momento de crisis financiera), en Accounting, Organizations and Society (Contaduría, organizaciones y sociedad), 34: 810-825, 2009.

[10] Djelic, M.L. & K. Sahlin-Andersson, Transnational Governance: Institutional dynamics of regulation (Gobernanza transnacional: Dinámica institucional de la reglamentación). Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press, 2006.

[11] Regulatory Impact Analysis: A Tool for Policy Coherence (Análisis de impacto reglamentario: Una herramienta para la coherencia en las políticas), OCDE, 11 de septiembre de 2009.

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