La pugna por el salario mínimo de 2021 ha iniciado


La discusión del salario mínimo para 2021 ya inició. La propuesta de las centrales obreras es un aumento de 13 %, mientras que empresarios expresan que debe ser muy poca el alza o incluso nula. No obstante, los sindicatos esperan que este suba a un millón de pesos más el subsidio de transporte.

En la primera semana de diciembre, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación General de Trabajadores (CGT), la CTC y las confederaciones de pensionados CPC y CDP presentarán sus propuestas a la Mesa Nacional de Concertación de Políticas Laborales y Salariales. Entre los puntos a tratar está la posibilidad de crear una renta básica de un salario mínimo; mayores subsidios a las mipymes, y derogar el Decreto 1174 de 2020, que reglamenta el piso mínimo de protección social.

Los puntos que se deben tener en cuenta para la toma de esta decisión son la inflación y la tasa de desempleo.

Redacción INCP a partir de artículo publicado por Portafolio

Para más información consulte el artículo titulado “En medio de la crisis, inicia el pulso para el mínimo de 2021” publicado por Portafolio.

En medio de la crisis, inicia el pulso para el mínimo de 2021

En uno de los momentos más desafiantes para la economía del país por cuenta la crisis por coronavirus, ya se empezaron a conocer las primeras cartas para la discusión del salario mínimo del próximo año.

Por un lado, las centrales obreras proponen un aumento de alrededor del 13%, mientras que empresarios y expertos, dicen que alza debe ser muy poca o, incluso, algunos creen que no debería haber variación.

El viernes pasado la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación General de Trabajadores (CGT), la CTC y las confederaciones de pensionados CPC y CDP dieron a conocer las propuestas que llevarán desde la primera semana de diciembre ante la Mesa Nacional de Concertación de Políticas Laborales y Salariales, que también incluyen solicitudes adicionales al tradicional planteamiento del aumento salarial.

Como lo manifestó Diógenes Orjuela, presidente de la CUT, la expectativa de los sindicatos de trabajadores es que el salario mínimo suba a $1 millón, más los $120.000 del subsidio de transporte.

“Metiéndole dinero al bolsillo de los colombianos, y preferiblemente a los sectores de menores ingresos y a quienes no los tienen, se reactivará la economía”, manifestaron durante la presentación de las propuestas, y agregaron que en caso de que algunas empresas no puedan asumir el total de la nómina, el Gobierno las podría apoyar.

Asimismo, pusieron sobre la mesa la posibilidad de crear una renta básica de un salario mínimo; mayores subsidios a las mipymes y derogar el Decreto 1174 de 2020, que reglamenta el piso mínimo de protección social. De acuerdo con los representantes sindicales, esa sería una salida para acelerar la senda de recuperación del país el otro año.

Esa discusión llega en un momento en el que la economía colombiana tuvo una contracción a doble dígito (15,7%) en el segundo trimestre, así como una reducción en el índice de precios del consumidor, o inflación, un dato que es clave para calcular el alza que tendrá el salario mínimo legal vigente para 2021, y que a octubre su crecimiento anual fue de 1,75% y mensual de -0,06%.

A esa situación crítica se suma una tasa de desempleo a doble dígito que, aunque ha venido bajando, este indicador laboral fue de 15,8% en septiembre, mes en el que levantó el aislamiento preventivo obligatorio en todo el país y en el que se esperaba un ritmo mayor de recuperación.

Con este escenario, las discusiones que se resuelvan en la mesa de concertación laboral serán cruciales para darle un empujón a la economía.

Para Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), “tenemos que ser muy cautelosos con los aumentos de los salarios. Ha sido un año atípico que requiere analizar lo que más le conviene al país. No solamente a los empleos, sino también preocuparnos por los desempleados.

En ese sentido sabemos que con una contratación de costos altos es muy difícil recuperar el empleo perdido. Por lo tanto, la propuesta de las centrales obreras está totalmente desorbitada, aún en un año normal”, apuntó.

En esa misma línea, María Claudia Lacouture, directora de la Cámara de Comercio Colombo Americana, dijo que ante una pérdida de más de cinco millones de puestos de trabajo en el 2020, “el salario mínimo de 2021 debe incentivar que las empresas puedan crear, de nuevo, los empleos perdidos y que beneficie a los millones de trabajadores que quedaron cesantes, y al mismo tiempo estimular la formalización laboral”, expresó, y agregó que “un aumento desproporcionado del salario mínimo pone en riesgo la competitividad empresarial”.

¿Dejarlo igual?

Aunque los empresarios todavía no han hecho público un monto estimado del alza del salario mínimo, cabe recordar que en los últimos 10 años el aumento ha estado en un rango de 3% y 7%, y el año pasado el alza fue de 6%, periodos en los que la economía del país ha estado en verde.

En ese sentido, en un documento publicado recientemente por la facultad de economía de la Universidad de los Andes, plantean el ejemplo de lo sucedido en la última crisis económica que vivió el país en la década de los 90, cuando se subió por decreto el salario mínimo 10% y las consecuencias para el mercado laboral fueron lamentables.

“Esa experiencia mostró que el mercado laboral no sale de una crisis de manera inmediata: la crisis del fin del siglo pasado implicó un incremento considerable en la informalidad laboral, aumento en la tasa de desempleo y pérdida de fuentes de ingreso para los hogares más vulnerables, todos los cuales tuvieron larga duración”, explican en la nota macroeconómica que publicó esa facultad.

Por eso es que los economistas que firmaron el documento señalan que ante la situación actual, la ley podría permitir incluso considerar un ajuste a la baja del salario mínimo.

“Ahora que lo impensable llegó, será fundamental cuestionar principios que se vienen aplicando sin consideración a la innegable realidad de imperante informalidad y elevado, ahora elevadísimo, desempleo. De no hacerlo, corremos el riesgo de prolongar y agravar la frágil situación de los desempleados y los trabajadores del sector informal, es decir, de la gran mayoría de trabajadores en Colombia”.

Otros análisis, como el de Anif, dicen que el aumento debería ser más austero, en línea con la inflación proyectada para el cierre de año, que no superaría el 2%, y las condiciones macroeconómicas del país. Por eso, creen que el alza debería estar entre 2% y 3%.

Fuente: Portafolio

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