La importancia del auditor interno durante la pandemia

Con el giro que la COVID-19 les ha dado a las dinámicas dentro de las empresas y siendo conscientes de todos los cambios que se han derivado en el funcionamiento, la producción y el método de trabajo dentro de las mismas, el auditor interno tiene el deber de estudiar e implementar acciones que reconozcan los riesgos posibles a presentarse, que evalúen su impacto y les den respuesta. Su misión debe resumirse en ser ágiles, firmes y aumentar su grado de adaptabilidad en pro de enfrentar la crisis.

Es esencial aprender a trabajar en equipo y tomar las lecciones que momentos de dificultad como estos dejan para aprender y tomar decisiones que propendan por el bienestar de las organizaciones.

Redacción INCP a partir de artículo publicado por Hugo Fernando Quique

Para más información consulte el artículo titulado “La Auditoria Interna, un pilar más que acompaña a la Administración en la toma de decisiones ante el COVID-19” publicado por Hugo Fernando Quique.

La Auditoria Interna, un pilar más que acompaña a la Administración en la toma de decisiones ante el COVID-19

El “generar” o “agregar valor” por el Auditor Interno presenta una gran oportunidad para nuestra función en momentos de incertidumbre. Constantemente estamos escuchando que el Auditor Interno debe agregar a la Administración, sin embargo, en momentos como estos el auditor interno puede ayudar de muchas formas, proporcionando objetividad y perspectiva dentro de una organización.  El impacto directo más preocupante es por supuesto en el sector salud y la vida de las personas; sin embargo, existen efectos colaterales que también deben ser considerados.

En una epidemia como la del COVID-19 que trae consigo incertidumbre, de lo que se trata es de gestionar adecuadamente los riesgos y de gestionarlos con el máximo nivel de objetividad y perspectiva de la que se pueda disponer. La identificación de esos riesgos que se han visto exponencialmente incrementados por muchas razones, como el hecho de coordinar reuniones no presenciales, el no desarrollo de actividades In situ, no validación de controles permanentemente, no seguimiento a los planes de acción, no ejecución del plan de visitas a oficinas o plantas, o solo el hecho de enviar a los colaboradores a teletrabajo o HomeOffice, entre otras muchas causas.

Por diferentes razones como el uso de redes no seguras, no tener el amparo protector de trabajar en el entorno habitual de nuestro ERP con los debidos protocolos de seguridad, el uso de documentos con información clave que no estén protegidos con la asignación de controles suficientes o encriptados, la facilidad de manipulación de la información contenida en ellos, o la presión añadida a nuestra fuerza de ventas o áreas comerciales para mantener la actividad a toda costa se convierte es un riesgo alto, aunque sea en remoto, son algunos de los eventos de riesgo que potencialmente podrían materializarse y hace que se vulneren los controles a los que el auditor interno debería prestar más atención ahora que nunca.

Otro factor relevante es el hecho de que una compañía no posea una cultura corporativa fuerte o una cultura de riesgo adecuada y que normalmente observe a las áreas de auditoría y control como piedra en el zapato, exponen a que los riesgos que se identifiquen por diferentes razones ante estas circunstancias de incertidumbre se materialicen. Si los empleados con responsabilidades dentro de un modelo de control y compliance, no perciben como relevante gestionar más activamente que nunca los controles y riesgos de los que son responsables y pasan esas actividades al último punto de sus listas o posiblemente ni los atienden, la vulnerabilidad de la organización se dispara exponencialmente. La no monitorización de estos “nuevos riesgos” derivados del contexto y entorno de trabajo actual, desembocará en consecuencias lógicas de brechas en nuestros modelos de aseguramiento y control.

En ese sentido un auditor interno no debería dudar acerca de asumir un perfil activo en los planes y acciones de sus organizaciones ante esta nueva situación generada por la cuarentena, lo que podría contribuir claramente a la reducción de costos, mitigación de factores riesgos directos e indirectos de exposición para la Organización.

El Auditor Interno debería colaborar desde ya en poner en marcha acciones para identificar todos los riesgos posibles, evaluar su impacto potencial y pensar detenidamente respuestas a esos riesgos.

Ante este escenario, la misión de Auditoria Interna de “mejorar y proteger” el valor de las Organizaciones se fortalece plenamente, brindado un grado de agilidad y adaptabilidad podemos como Auditores Internos abordar con firmeza y oportunidad la manera de “generar valor” a las Organizaciones para enfrentar esta crisis. Lo más importante en estos tiempos de incertidumbre es dimensionar los potenciales impactos, (ii), definir los planes de acción y mejora necesarios, y, (iii) determinar los métodos de seguimiento y control para activar e implantar dichos planes según vayan sobreviniendo los acontecimientos, sin dejar de lado que todos los escenarios que atravesamos en estos tiempos nos están dejando lecciones de cómo trabajar en equipo y tomar decisiones pensando en el bien común de las Organizaciones y la forma de alargar la vida económica sostenible de la Organización.

Por: Hugo Fernando Quique*

 *Consultor, Auditor Interna y Gestión de Riesgos

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