La evolución de los espacios de trabajo

Hubo un tiempo en que las oficinas eran reductos opresivos y laberínticos vistos desde nuestra mirada actual. Trabajar y producir sin mediar distracciones, cumplir horarios y obedecer al superior eran las premisas de trabajo hace pocas décadas.

La irrupción de nuevas ciencias cuyo eje de análisis es la persona, como la psicología, psicopedagogía y neurociencias están produciendo una verdadera revolución en el armado de oficinas, en que el estándar más buscado es el bienestar y el fin último la felicidad de las personas que allí trabajen.

De a poco, las oficinas abrieron sus espacios dejando atrás los cubículos para convertirse en grandes ambientes colaborativos, amplios ventanales y vistas abiertas que otorgan luminosidad natural y son preferidas por sus oficinas con terrazas o espacios abiertos para reuniones informales o relax.

Las jornadas laborales están cambiando ya que el trabajo puede extenderse luego “del horario de oficina” en el bar de la esquina o en un asado de after office en el salón de usos múltiples (SUM) del edificio. Por tanto, a la hora de evaluar una relocalización es tan importante como la oficina el edificio y el barrio en los cuales está inserta.

Si bien la tecnología permite hoy una conectividad constante y efectiva que permitió en la última década el surgimiento del home office para evitar traslados en ciudades cada vez más densas −dando comodidad a los equipos y al mismo tiempo permitiendo reducir la cantidad de puestos de trabajo fijos en las oficinas, con el consiguiente ahorro de espacios y de los costos locativos asociados−, está demostrado que el contacto humano es irreemplazable. Las reuniones cara a cara y los brainstormings que se extienden por horas, son hoy requisito indispensable en las empresas. Las personas nos potenciamos con el diálogo, tomamos un comentario del otro y lo devolvemos ponderado; cuando nos encontramos en pocos minutos resolvemos temas que están girando hace semanas.

Hoy la tendencia en el armado de puestos de trabajo es hacer sentir a las personas que están como en casa y al mismo tiempo en conexión con el resto del equipo. Las reuniones se desarrollan en cómodos sillones en torno a una mesa baja o sobre bikechairs que permiten realizar ejercicio físico al mismo tiempo. Tomar un café en una barra en la oficina mientras se discute un presupuesto, dormir una siesta de 20 minutos luego del almuerzo o escuchar música en la sala de audio de la empresa para relajarse luego de una ardua presentación es moneda corriente en las oficinas modernas de hoy.

El mundo evoluciona, los espacios de trabajo también. El home office (trabajo en casa como en la oficina) ha dado paso al Hoffice (trabajo en la oficina como en casa). ¡Bienvenidos los cambios! Ellos muestran que crecemos y evolucionamos y, por tanto, que estamos vivos.

Fuente: Ámbito Financiero

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