El enfoque simplificado como alternativa de medición al deterioro IFRS 9

Con la entrada en vigor de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF 9 o IFRS 9, por sus siglas en inglés), se espera que para el 1 de enero de 2018 uno de los impactos más importantes sea la transición a un modelo de deterioro basado en las pérdidas esperadas (ECL, por sus siglas en inglés) para los activos financieros. Así, con dicha transición se busca que las entidades se anticipen a la materialización de eventos de riesgo de crédito y se puedan cubrir las posibles pérdidas al materializarse. El reto para el sector real no es menor, teniendo en cuenta que muchas de estas entidades no cuentan con áreas especializadas en administración de riesgo de crédito. En razón a ello, el concepto del ECL atiende la necesidad de anticipar las pérdidas por riesgo crediticio, siendo concebido principalmente para activos financieros de largo plazo. Se concluye que el enfoque simplificado puede ser una alternativa que ofrece la IFRS 9 en el sector real, en cuyos casos se cuenta con instrumentos financieros de corto plazo y sin componente financiero.

Redacción INCP a partir del artículo publicado por KPMG

Para más información, lea el artículo:” Enfoque simplificado: Una alternativa a la medición del deterioro bajo IFRS 9” de la fuente KPMG.

Enfoque simplificado: Una alternativa a la medición del deterioro bajo IFRS 9

Con la entrada en vigencia de la IFRS 9 (International Financial Reporting Standard) el 1 de enero de 2018 uno de los impactos más importantes es la transición a un modelo de deterioro basado en las pérdidas esperadas (ECL por sus siglas en inglés) para los activos financieros. La transición busca que las entidades se anticipen a la materialización de eventos de riesgo de crédito y puedan cubrir las posibles pérdidas una vez se materialicen.

Aunque sobre el sector financiero recaen los mayores esfuerzos en la incorporación de modelos de pérdida esperada, el reto para el sector real no resulta ser menor, especialmente teniendo en cuenta que muchas de estas entidades no cuentan con áreas especializadas en administración de riesgo de crédito y por ende incorporar los nuevos requerimientos ha resultado traumático en cuanto que abordan conceptos que se escapan al conocimiento de las áreas contables asociados con temas estadísticos y probabilísticos. Adicional a esto, la ambigüedad de la norma en cuanto al diseño de los modelos de pérdida esperada hace que se generen diferentes retos que no permiten a las entidades converger con facilidad hacia los requerimientos de la IFRS 9.

Si bien la norma no señala cómo se debe construir los modelos de deterioro, esta sí plantea lineamientos a los que se deben acoger. Dentro de estos se encuentra la definición del enfoque, el cual puede ser general o simplificado. La determinación es una decisión de la entidad y para tomarla se debe tener en cuenta las características del Instrumento financiero, principalmente el plazo y si existe o no un componente de financiamiento significativo. La diferencia entre estos enfoques radica en que para el general se calcula la pérdida esperada para 12 meses cuando no hay un incremento significativo y para toda la vida cuando lo haya, por su parte en el simplificado el deterioro se calcula para toda la vida del Instrumento.

El concepto del ECL atiende la necesidad de anticipar las pérdidas por riesgo crediticio, este fue concebido principalmente para activos financieros de largo plazo (mayor a un año) y con componentes financieros significativos, tales como intereses o pactos de compra en operaciones de leasing. El espíritu de este estándar es reconocer el incremento o disminución del riesgo de crédito a lo largo de la vida del activo y en la medida que vaya cambiando. No obstante, en la práctica existen activos financieros de menor complejidad que se caracterizan por ser de corto plazo y no contener un componente financiero significativo, siendo estos activos principalmente cuentas por cobrar comerciales que componen la cartera de entidades del sector real.

Como se mencionó anteriormente la principal diferencia entre los dos enfoques es el período sobre el cual se calculan las pérdidas esperadas, dado que en el general se realiza una división entre 12 meses y toda la vida (life-time) cuando hay un incremento significativo, mientras que en el enfoque simplificado se realiza un cálculo para toda la vida del activo. Como se puede observar en la ilustración 1, la pérdida esperada de 12 meses es una parte de la pérdida esperada para toda la vida del activo, en consecuencia el deterioro a 12 meses generalmente es menor.

Si bien la pérdida esperada bajo el enfoque simplificado se hace para toda la vida del activo hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos dichos activos, principalmente cuentas por cobrar comerciales, tienen una vida inferior a 12 meses y por ende no se puede aplicar la diferenciación entre 12 meses y toda la vida.

La principal ventaja de acogerse al enfoque simplificado radica en la no medición del incremento significativo del riesgo, punto que marca el cambio de la medición de 12 meses a toda la vida del activo. Adicional a esto, la información que requiere un modelo bajo enfoque simplificado resulta ser más sencilla al igual que los procedimientos para obtener el deterioro.

Otro de los nuevos requerimientos en la IFRS 9 es la incorporación de variables macroeconómicas para afectar la pérdida esperada, esto se conoce como Forward Looking y busca identificar variables de mercado que puedan afectar la pérdida esperada. Esta incorporación se debe hacer tanto para el modelo general como para el simplificado.

La decisión de adoptar o no el enfoque simplificado recae totalmente sobre la entidad, esta tendrá un efecto en el valor del deterioro, por regla general el valor que arroja el enfoque simplificado es mayor o igual al deterioro bajo enfoque general. La IFRS 9 menciona en el párrafo 5.5.15 que las entidades pueden aplicar el enfoque simplificado cuando el activo es a un año o menos o cuando no tiene un componente de financiamiento significativo, no obstante, en el literal b del mismo párrafo establece que las entidades se pueden acoger al enfoque simplificado incluso cuando el activo cuenta con un componente de financiamiento significativo pero que por política contable decide medir la corrección del valor para toda la vida del activo.

A modo de conclusión se tiene que el enfoque simplificado es una alternativa que ofrece la IFRS 9 principalmente en el sector real, en cuyos casos cuentan con instrumentos financieros de corto plazo y sin componente financiero. Este enfoque se basa en la pérdida esperada y esta se mide para toda la vida del instrumento. Sin embargo, la decisión de acogerse o no a este enfoque recae principalmente sobre la entidad y únicamente el plazo es determinante en los casos que los instrumentos tienen una vida menor a un año y por ende se debe aplicar el enfoque simplificado. Es importante tener en cuenta que optar por este enfoque no exime a la entidad a la incorporación del Forward Looking. Aunque es posible no encontrar una relación significativa entre el comportamiento de pago y las variables de mercado, en cuyo caso bastará con dejar documentada la evidencia de la no relación y de esa forma no ajustar la pérdida esperada por el componente de Forward Looking.

Fuente: Brayan Rojas – KPMG.

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