Declaración de renta y los vientos de agosto en Colombia

Historia impuestos directosEn su columna de La República, Jorge Saza hace un recuento de la historia del impuesto a la renta. Este tributo apareció como tal con Napoleón en el siglo XVIII, ya que los británicos lo establecieron para financiar la guerra contra el líder francés. Al comienzo era una medida temporal, como otras, que se quedó y empezó a tomarse otros países. En Colombia, agosto se agita con los vencimientos de renta de personas naturales, un impuesto para el que se recurre a profesionales en el tema ya que para las personas no siempre es sencillo saber cómo hacerlo. Tal vez por ello se debería empezar a educar en materia económica en los colegios.

Redacción INCP a partir del artículo publicado por Jorge Saza en La República 

Para mayor información, puede revisar el artículo titulado “Tributación directa y los vientos de agosto en Colombia” de la fuente La República. 

 Tributación directa y los vientos de agosto en Colombia 

Los tiempos de declaraciones de renta de las personas naturales son generalmente atribulados. En los últimos años, ha aumentado el número de colombianos que han sido llamados a la presentación de dicho trámite.

La declaración de renta suele ser la expresión más importante de la tributación directa, una forma en la cual los gobiernos han recaudado recursos de manera personalizada. No existe consenso sobre que sea la forma más eficiente y progresiva de conseguir dinero para el fisco.

Desde la Grecia clásica al Imperio Romano, los gobernantes cobraron tributos provenientes de los botines de guerra. En la edad media, la carga estaba por el lado de los siervos de la tierra. En el renacimiento, las ciudades italianas vieron la inconformidad que había con el cobro de tributos indirectos. Por eso, encontraron fuentes de tributación directa. Esto revolucionó la forma de cobrar impuestos y generó más conformidad, pero este experimento fue breve.

De acuerdo con la revista New Internationalist, el impuesto sobre la renta se impuso por primera vez en Gran Bretaña en 1798 para pagar las guerras contra Napoleón. En dicho momento, fue una medida “temporal”, y fue así como se dio inicio al Income Tax. Pese a la oposición política y académica al impuesto a la renta, el mismo terminó quedándose.

Al iniciar la Primera Guerra Mundial en 1914, la tasa en Inglaterra era de 6%. Al final de la guerra, en 1918, era 30%. En 1914, en Francia se estableció un impuesto sobre la renta. En 1920, se estableció en Alemania.

En Estados Unidos, con la entrada en la Segunda Guerra Mundial, la Ley de Ingresos de 1942 sometió a millones de nuevos contribuyentes al impuesto sobre la renta y dio lugar a una nueva cultura de tributación.

De acuerdo con Hamilton, los impuestos directos tienen las ventajas de consultar la capacidad de pago, consultar mejor el tratamiento del contribuyente, tener más certidumbre para la planeación estatal y ser más elásticos a la riqueza.

En América Latina, la situación siguió una historia similar, pero con resultados diferentes. Durante la época de la colonia se tuvo una clara forma de tributación de orden indirecto. Esto favoreció un pobre desarrollo institucional y unas bases endebles para cualquier proceso de crecimiento económico.

De acuerdo con José Joaquín Pinto Bernal (2013), una vez llegó la independencia del reino de España, “la herramienta ideada para lograr la modernización fiscal, fue la instauración del impuesto directo sobre la renta y el patrimonio, a fin de reemplazar las antiguas contribuciones”.

Sin embargo, los datos aún no dan cuenta de una mayor tendencia a tener tributación directa. De acuerdo con un informe de la Cepal (1990 – 2015), los impuestos a la renta representaron en promedio 44% de los ingresos tributarios; esto contrasta con los resultados de la OCDE (60%).

En Colombia, el Congreso de 1821 habló de un impuesto “sobre las rentas y ganancias de los ciudadanos”, siendo el primer antecedente que se tenga sobre el tema. Sin embargo, según el escritor Esteban Jaramillo “el país no estaba preparado entonces ni lo estuvo por mucho tiempo, para tan trascendental reforma”.

En ese sentido y más cerca, la ley 56 de 1918 estableció el impuesto a la renta. Allí se estableció que los contribuyentes declararían bajo palabra de honor el monto de su renta. La responsabilidad de la fiscalización recaía en los notarios. Es claro entonces que pese a que los gobiernos han visto esta forma de tributación como efectiva durante los últimos 200 años, todavía subsisten dificultades para que se conozca el nivel de riqueza y renta de los contribuyentes.

Entonces, hay que decir que los atribulados tiempos de agosto en Colombia son una forma en la cual el público se enfrenta a su realidad financiera. No siempre el agente económico está preparado para dicho proceso. Durante los últimos 27 años se han hecho reformas tributarias casi cada dos años, lo cual hace que la actividad tributaria y las reglas del juego sean cada vez más difíciles de seguir.

Hay que decir que esta es una oportunidad de sincerar cuentas y hacer un balance económico sobre los bienes y la renta. El público hoy dispone de más herramientas digitales para cumplir esta obligación. Si bien esta no es una tarea grata, cada vez más personas hablan de la necesidad de conocer algunos conceptos básicos para la elaboración de un documento de dicha naturaleza.

Por supuesto que la gente aún no tiene todos los elementos para su elaboración y esta labor termina recayendo en expertos que por estos días son bastante difíciles de conseguir con tiempo libre. Seguramente hacia el futuro aquellos que hablan sobre la necesidad de que Colombia avance en la educación económica, deban incorporar estos conceptos en la enseñanza básica.

Fuente: Jorge Saza – La República

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *