Colombia en el puesto 13 de intermediación bancaria

La diferencia entre el porcentaje que cobran las entidades financieras por el préstamo de dinero y lo que entregan como rentabilidad a sus clientes por cuentas de ahorro y CDT, tasa de intermediación bancaría, ha disminuido en casi 1,2% durante los últimos 10 años, pasando de casi un 8% en 2008 al 6,8% actual.

Esto ubica al país dentro del contexto local, Latinoamérica y el caribe, en la posición número 13 en cuanto a tasas bancarias de captación y colocación de dinero. Para mejorar esta calificación, y la calidad del sistema bancario, de acuerdo a un estudio realizado por el Banco de la República, “es clave fortalecer las instituciones y la regular de los sistemas financieros”.

Redacción INCP a partir del artículo publicado por El Tiempo

Para mayor información, puede revisar el artículo titulado “Colombia, con poca diferencia en tasas de captación y colocación” de la fuente El Tiempo.

Colombia, con poca diferencia en tasas de captación y colocación

Margen de intermediación llega a 6,8 % en el país; en Brasil es 24,3 %.

En la última década, Colombia ha logrado reducir en una tercera parte su margen de intermediación bancario, esto es, la diferencia entre la tasa que pagan los bancos por el dinero del público (cuentas de ahorro y CDT) y la que estos cobran cuando les prestan dinero a las personas, a través de las distintas líneas de crédito.

A medidos del 2008 esa diferencia de tasas en el país era cercana al 8 por ciento.

Pero, pese a los esfuerzos por alcanzar un nivel cada vez más bajo, dicho margen se mantiene en 6,8 por ciento, lo que sitúa a Colombia en la casilla 13 entre 20 países latinoamericanos, según el más reciente ‘Informe de Desarrollo Financiero Global 2017-2018’, elaborado por el Banco Mundial.

En ese mismo informe, Brasil, con un margen de intermediación del 24,3 por ciento, 3,5 veces más que el de Colombia, ocupa no solo la primera posición entre el grupo de países de la región, incluido el Caribe, sino la tercera a nivel mundial, después de Madagascar (47,3 por ciento) y Malaui (África), que tiene una tasa del 30,5 por ciento.

En su informe, el Banco Mundial incluye datos de 179 países, algunos de los cuales cuentan con un margen de intermediación por debajo del uno por ciento, como la República Islámica de Irán (0,1 por ciento; Países Bajos (0,2 por ciento) Sri Lanka (0,6 por ciento) y Japón (0,8 por ciento).

Según Jonathan Malagón, vicepresidente técnico de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), los esfuerzos emprendidos en los últimos años para reducir dicha tasa tienen hoy al país por debajo de la media latinoamericana, que es del 7,5 por ciento.

“Se requiere de la incorporación de grandes masas poblacionales con perfiles de riesgo más altos”

Y advierte que no necesariamente la continua reducción en el margen de intermediación implica buenas noticias para una economía por varias razones.

“El país aún presenta un rezago regional importante en materia de inclusión y profundización financiera y de allí que se requiera de la incorporación de grandes masas poblacionales con perfiles de riesgo más altos, consistentes con márgenes de intermediación no tan bajos. De hecho, los márgenes de intermediación bajos están asociados a economías desarrolladas y con mayores niveles de profundización financiera, camino que Colombia apenas está recorriendo”, explica.

Datos recientes de esta industria indican que Colombia tiene un nivel de bancarización del 78,5 por ciento de su población adulta, es decir, aquellas que tienen al menos un producto financiero (unas 26,5 millones de personas).

A su vez, en profundización financiera, que es el peso que tiene el crédito en el producto interno bruto (PIB), Colombia marca una tasa del 49 por ciento, según cálculos de la Superintendencia Financiera.

En efecto, naciones donde el volumen del crédito formal en la economía supera con creces su PIB y el nivel de bancarización de su población es casi del ciento por ciento, como Japón, España, Suiza, Dinamarca y Reino Unido, entre otros, tienen márgenes de intermediación de entre 0,8 y 4,7 por ciento, según el reporte del Banco Mundial.

En Latinoamérica y el Caribe, por su parte, esos márgenes bajos se encuentran en países como Venezuela y México (2,8 por ciento), Argentina (3,2 por ciento) y Chile (3,4 por ciento), pero de manera particular, salvo esta última nación, los niveles de profundización y bancarización no son los mejores de la región.

Por ejemplo, en Venezuela, el nivel del crédito en la economía como proporción del PIB es apenas del 27,9 por ciento, mientras que su población mayor de 15 años bancarizada llega al 52,6 por ciento. En México, esas tasas son del 21,7 y 34,9 por ciento, y en Argentina del 11,7 y el 44,5 por ciento, respectivamente, según los datos del Banco Mundial.

Claves para bajar los márgenes de intermediación

Un reciente análisis elaborado por un grupo de investigadores del Banco de la República, que involucró datos de 1.050 bancos en el mundo, ‘Costos de intermediación bancaria en economías emergentes: la importancia de las instituciones’ (Borradores de Economía 998), encontró que en los menores márgenes también juegan un papel importante la calidad de sus entidades financieras, el nivel de competencia del sistema, la eficiencia y hasta una buena regulación.

Advierten que “la concentración bancaria incide positiva y significativamente sobre los márgenes. Este efecto se da, puesto que una vez se controla por la calidad de las instituciones, los sistemas bancarios con menor número de entidades son supervisados y monitoreados con mayor facilidad y, de esa forma, se reduce la probabilidad de prácticas colusivas tendientes a incrementar los márgenes de intermediación financiera”.

Otro de los aspectos que destacan tiene que ver con elevados niveles de solvencia que se les pueda exigir a las entidades, pues esto implicaría mayores capitales de operación.

Para los expertos, sin duda, esto puede encarecer el negocio de captar y prestar recursos conllevando a una menor competencia y eficiencia de las instituciones.

Por eso señalan que, para promover la mayor competencia y eficiencia bancaria, “es importante fortalecer las instituciones y la regulación de los sistemas financieros. En ese sentido, las políticas que generen fortalecimiento institucional, así no sea directamente en el sistema, tienen efectos positivos sobre la intermediación bancaria”, concluyen.

Fuente: El Tiempo

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