Claves para la gestión responsable de personas

¿Cómo se pueden beneficiar las políticas de gestión de personas en cuanto a las acciones de Responsabilidad Social Empresarial (RSE)? ¿Qué aprendizajes se pueden extraer de las mejores prácticas y qué retos quedan por afrontar? Estas son algunas de las cuestiones que articula el estudio: “la influencia de la RSE en la gestión de personas”, elaborado por el Instituto de Innovación Social de ESADE en colaboración con ISS Iberia, con el objetivo de analizar las actuaciones de RSE en sus políticas y prácticas de gestión de personas. La mejor versión de esta relación, atesorar la ética corporativa y ofrecer un entorno laboral al cual valga la pena pertenecer, se denomina gestión responsable de personas, según apunta el documento que, a su vez, pone énfasis en los beneficios directos que este compromiso implica para la motivación, la productividad y el sentimiento de pertenencia de sus equipos, en la atracción y retención del talento, así como en la mejora del clima laboral.

El estudio identifica siete buenas prácticas en materia de gestión responsable de personas:

  1. Las políticas de conciliación y flexibilidad, que atraen y retienen talento, generan un entorno laboral más favorable y mejoran la productividad.
  2. La incorporación de personas en situación de vulnerabilidad como, por ejemplo: personas con diversidad funcional, personas refugiadas, jóvenes y otros colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión.
  3. El desarrollo de competencias que contribuyan al bien común, mediante prácticas como el voluntariado corporativo.
  4. Las políticas preventivas y de cuidado de la salud física y emocional.
  5. Las políticas de fomento de la diversidad que eviten las distintas formas de discriminación, sea racial, socio económica, cultural, religiosa, o vinculada con la orientación sexual o la identidad de género, entre otras.
  6. La formación en competencias personales y profesionales, como una apuesta por la empleabilidad de las personas que trabajan en la empresa.

La desvinculación responsable por parte de las empresas o, en otras palabras, cómo las empresas deciden finalizar la relación laboral con sus profesionales en casos de re estructuración, ERE, jubilaciones anticipadas, etc.

Tendencias de la RSE y la gestión de personas

El informe observa, en el contexto actual, una confluencia e interacción creciente entre las políticas de responsabilidad social de las empresas y aquellas dirigidas a la gestión de personas. Por un lado, la dimensión social de las políticas de RSE aporta beneficios a la consolidación de las prácticas más avanzadas de gestión de personas, desde el impulso de un liderazgo responsable, el entendimiento de la reputación de la empresa como un activo y el fomento de una cultura de la sostenibilidad entre todos los grupos de interés, haciéndola extensiva a toda la cadena de valor.

Al mismo tiempo, las nuevas tendencias en las políticas de gestión de personas necesitan un impulso distinto al tradicional, más transversal y transformador. Frente a los dilemas y las tensiones naturales que surgen, en ocasiones, entre la gestión de personas y la orientación al negocio, la RSE ofrece una visión esclarecedora para la implantación y la coherencia de estos nuevos enfoques en la gestión de personas, desde un cumplimiento ético que va más allá de lo que exige la legalidad. Es capaz de atender, al mismo tiempo, a la presión legítima de los distintos grupos de interés, así como al beneficio a largo plazo de la empresa.

Decálogo para la gestión responsable de personas

A modo de conclusión, el estudio propone un decálogo con las principales líneas de actuación para que una empresa evolucione hacia el concepto de gestión responsable de personas que actúe con eficacia e impacto:

  1. Incorporar la gestión responsable de personas a la estrategia global de la empresa.
  2. Impulsar y consolidar un estilo de “liderazgo responsable”.
  3. Saber generar y mantener viva una cultura de la responsabilidad.
  4. Articular mecanismos efectivos de escucha e implicación de los grupos de interés.
  5. Saber crear valor añadido a lo largo de toda la cadena de gestión de la empresa.
  6. Facilitar, mediante la estructura organizativa, la interacción entre la RSE y la gestión de personas, y el resto de las áreas.
  7. Fijar objetivos y metas, a medio y a largo plazo, acompañados de un sistema de métricas.
  8. Aprovechar las ventajas de la interacción entre la RSE y la gestión de personas.
  9. Definir una agenda de gestión responsable de personas.
  10. Integrar la RSE y la gestión de personas en una “gestión responsable de personas.”

Fuente: América economía

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