De acuerdo a las NIA, estas son responsabilidades de información financiera del auditor para prevenir el fraude

Todos los miembros de una entidad deben actuar con responsabilidad para prevenir y detectar fraudes, por lo cual es trascendental que la administración, con la supervisión de los encargados del gobierno; procure disuadir y limitar la ocurrencia del fraude, mediante un fuerte énfasis en su prevención. Así mismo, es importante que cuente con herramientas para su detección y castigo.

Los auditores no son ajenos a este tema, y sobre ellos recae una gran responsabilidad frente al fraude. Si bien, el fraude no es el principal enfoque de la auditoria, es necesario que los auditores realicen procedimientos específicos relacionados con la prevención de este delito. Al respecto, las NIA establecen que un auditor que realiza su ejercicio en la materia, es responsable de obtener una seguridad razonable para que los estados financieros en su conjunto estén libres de errores materiales, ya sean causados ​​por fraude o error, en miras a detectar un posible fraude. Así, son objetivos del auditor:

  • Identificar y evaluar el riesgo de error (importante) debido al fraude.
  • Obtener suficiente evidencia de auditoría, con respecto al riesgo evaluado, mediante el diseño e implementación de respuestas apropiadas.
  • Responder apropiadamente al fraude o sospecha de fraude identificado durante la auditoría.
  • Mantener el escepticismo profesional a lo largo de la auditoría.
  • Discutir con el equipo de auditoría la susceptibilidad de la entidad al fraude, incluyendo cómo podría ocurrir el fraude.
  • Documentar la consideración de fraude.

Por consiguiente, es trascendental que los auditores evalúen y tengan presente algunas acciones, para confrontar los riesgos de fraude. En primer lugar deben dar cumplimiento a una fase de planificación, en la cual les será posible evaluar e identificar algunos riesgos significativos debido al fraude. En segundo lugar, se debe llevar a cabo una fase de planificación con la cual les será posible obtener evidencia de auditoria adecuada y suficiente frente a los riesgos de fraude identificados, a través del diseño de procedimientos acordes. En tercer lugar, se debe efectuar una fase de ejecución, con el fin de obtener evidencia de auditoría suficiente y adecuada con respecto riesgos de fraude identificados, con procedimientos acordes. Para finalizar, debe realizarse una fase de ejecución con la cual se responda correctamente a los casos de sospecha de fraude en el desarrollo de las auditorías.

Redacción INCP a partir del artículo publicado por Auditool.

Para mayor información, puede leer el artículo: “La responsabilidad del auditor de información financiera frente al fraude de acuerdo con las NIA” de la fuente Auditool.

La responsabilidad del auditor de información financiera frente al fraude de acuerdo con las NIA 

Si bien la responsabilidad principal de la prevención y detección de fraudes recae en los encargados del gobierno de la entidad y la administración, no hay que olvidar que todos los miembros de la organización también deben asumirla. Es importante que la administración, con la supervisión de los encargados del gobierno, procure disuadir y limitar la ocurrencia del fraude mediante un fuerte énfasis en su prevención; así mismo, es importante que cuente con herramientas para su detección y castigo.

Ahora bien, los auditores también tienen responsabilidad frente al fraude. Si bien el fraude no es el enfoque principal de una auditoría, las normas de auditoría requieren que los auditores lleven a cabo procedimientos específicos relacionados con el fraude. De hecho, un auditor que realiza una auditoría de acuerdo con las NIA es responsable de obtener una seguridad razonable de que los estados financieros en su conjunto están libres de errores materiales, ya sean causados ​​por fraude o error. Por lo tanto, el auditor debe tener una base razonable para esperar que su trabajo detecte un fraude importante.

Los objetivos del auditor son:

  • Identificar y evaluar el riesgo de error importante debido al fraude;
  • Obtener suficiente evidencia de auditoría apropiada con respecto al riesgo evaluado, mediante el diseño e implementación de respuestas apropiadas y;
  • Responder apropiadamente al fraude o sospecha de fraude identificado durante la auditoría.

El auditor también debe:

  • Mantener el escepticismo profesional a lo largo de la auditoría;
  • Discutir con el equipo de auditoría la susceptibilidad de la entidad al fraude, incluyendo cómo podría ocurrir el fraude;
  • Documentar la consideración de fraude.

En ese orden de ideas, en el trabajo de auditoría, es necesario llevar a cabo una serie de actividades tendientes a cumplir los objetivos respecto de la evaluación del fraude durante las diferentes fases de una tarea de auditoría (es decir, planificación, ejecución y elaboración de informes). Ciertas normas profesionales, tales como ISSAI 1240 o la NIA 240 se refieren en particular a este tema.

Evaluación del riesgo de fraude

Se presentan a continuación algunas acciones que deben ejecutarse en las diferentes fases del trabajo de auditoría, para evaluar el riesgo de fraude

  • Fase de planificación: Identificación y evaluación de riesgos significativos debido al fraude
  1. Obtención de la información necesaria para identificar riesgos de fraude;
  2. Discutir cómo y dónde el área / entidad podría ser susceptible de fraude;
  3. Identificar y evaluar los posibles riesgos de fraude (y, eventualmente, detectar, si corresponde, áreas de alto riesgo de fraude).
  • Fase de planificación: obtener evidencia de auditoría suficiente y adecuada con respecto a los riesgos de fraude identificados, a través del diseño de procedimientos apropiados
  1. Diseñar procedimientos de auditoría adicionales cuya naturaleza, oportunidad y alcance respondan a los riesgos evaluados;
  2. Considerar la asignación y supervisión del personal de auditoría;
  3. Incorporar un elemento de imprevisibilidad en la selección de la naturaleza, extensión y oportunidad de los procedimientos de auditoría a realizar;
  4. Adaptar los programas de auditoría.
  • Fase de ejecución (durante la visita de auditoría): obtener evidencia de auditoría suficiente y adecuada con respecto a los riesgos de fraude identificados, a través de la implementación de los procedimientos apropiados
  1. Realizar procedimientos de auditoría adicionales cuya naturaleza, oportunidad y extensión respondan a los riesgos evaluados;
  2. Evaluar críticamente los hallazgos para ver si podrían ser indicativos de fraude y evaluar las implicaciones para la auditoría
  • Fase de ejecución (después de la visita de auditoría): responder adecuadamente a los casos de sospecha de fraude durante las auditorías
  1. Comunicación sobre fraude a los terceros interesados (incluso autoridades competentes) Se debe tener especial cuidado en proteger la identidad de los informantes y, en particular, de los denunciantes;
  2. Los auditores no son responsables de “probar” el fraude. Las sospechas de fraude deben pasarse sin demora indebida a las partes interesadas.
  3. Los auditores deben evitar interferir en las investigaciones de fraude.

Fuente: Auditool.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *