7 cualidades de un buen líder

Su capacidad de liderazgo determina qué tan lejos puede llegar profesionalmente. Mientras más capacidades tenga como líder, más alto estará su techo, porque después de cierto punto necesitará la ayuda de otras personas para cumplir sus metas. Le contamos qué cualidades debe cultivar para llegar a ser un buen líder.

  1. Tiene la capacidad de influir en la gente

En su libro ‘Las 21 leyes irrefutables del liderazgo’, John Maxwell dice que “la verdadera medida del liderazgo es la influencia; si usted no tiene influencia, nunca podrá dirigir a otros”. Y menciona el caso del príncipe Carlos de Inglaterra y su ex esposa Diana. Carlos tenía el título importante, pero era ella quien tenía influencia sobre la gente.

Maxwell explica que los títulos o los cargos no tienen mucho valor cuando se trata del liderazgo. “El verdadero liderazgo no puede ser otorgado, nombrado, ni asignado. Solo procede de la influencia y esta no puede imponerse; debe ser ganada”. Agrega que por eso hay gerentes que pueden mantener el rumbo de una compañía, pero no pueden cambiarlo. Para eso se necesita la capacidad de influir en la gente, de hacer que las personas lo sigan y de lograr que ellas participen.

El experto afirma que la capacidad de liderazgo es el tope que determina el nivel de eficacia de una persona: si el liderazgo es fuerte, el tope es alto. Por ello, cuanto más alto quiera escalar una persona, más liderazgo necesitará. Y cuanto más alto sea el impacto que desee causar, mayor influencia necesitará, ya que lo que puede alcanzar estará restringido por su capacidad de dirigir a otros. ¿Y cómo se logra tener esa influencia? Ejercitando algunas de las habilidades y cualidades de los puntos siguientes.

  1. Su visión es clara y convincente

En el libro ‘Alicia en el país de las maravillas’ la protagonista llega a una bifurcación en el camino –cuando estaba en busca de una salida– y allí le pregunta al gato Cheshire: “¿Podría decirme qué camino debo seguir?” El gato contesta: “Eso depende principalmente de adónde quieras ir”. Cuando Alicia dice que eso no importa mucho, el gato le responde: “entonces no importa qué camino tomes”.

De esa forma, el experto en liderazgo Ken Blanchard inicia una explicación sobre la importancia de que los líderes tengan una visión clara y convincente. En su libro ‘Liderazgo al más alto nivel’, Blanchard dice que el liderazgo consiste en ir hacia algún lado; por eso, “si usted y sus colaboradores no saben hacia dónde van, su liderazgo no importa”.

Blanchard cita estudios que muestran que las empresas cuyos líderes son visionarios producen equipos de mejor desempeño. Él dice, además, que en menos del 10 por ciento de las compañías que ha visitado los miembros tienen claridad sobre la visión de su líder. “Esta falta de visión compartida hace que las personas se vean abrumadas por la multiplicidad de prioridades y la duplicación de esfuerzos. Una visión ayuda a las personas a decidir de manera inteligente, pues toman decisiones con el resultado final en mente”, dice.

Según Blanchard, una característica esencial de los grandes líderes es su capacidad de movilizar a las personas en torno a una visión compartida. “Una visión convincente crea una cultura fuerte en la cual queda alineada la energía de todos los miembros de una organización, lo cual produce confianza, una fuerza de trabajo comprometida y la satisfacción del cliente”, manifiesta.

Por su parte, John Maxwell afirma que “cualquiera puede gobernar un barco, pero se necesita que un líder planee la ruta. Los líderes hacen más que controlar el rumbo, ellos visualizan en su mente todo el viaje antes de salir del muelle. Tienen una visión de su destino, saben lo que tomará llegar allá, saben a quién necesitarán en el equipo para tener éxito y reconocen los obstáculos mucho antes de que aparezcan en el horizonte”.

Maxwell también explica cuáles son los pasos que él ha dado en varias ocasiones para liderar proyectos: predeterminar un programa de acción, trazar las metas, ajustar las prioridades, notificar al personal clave, dar cierto tiempo para la aceptación, comenzar a actuar, esperar problemas, señalar siempre los éxitos y revisar el plan diariamente.

  1. Es un buen comunicador

La revista Forbes explica que la comunicación es una herramienta fundamental para que un líder pueda lograr sus objetivos cada día. No es posible ser un gran líder si no se es un gran comunicador. Un buen comunicador inspira a la gente y crea una conexión emocional con las personas. “Ellos forjan esta conexión gracias a que entienden a las personas y tienen la habilidad de hablar directamente a sus necesidades de una manera que ellas están dispuestas a escuchar”, dice la publicación.

Por su parte, Robin Sharma dice en su libro ‘El líder que no tenía cargo’: “Es necesario ser un comunicador claro y absolutamente sincero, pero que sepa inspirar a los demás. No se pueden aprovechar las oportunidades que traen los grandes cambios sin hablar claramente de lo que ya no funciona o sin establecer hacia donde hay que dirigirse. De otro lado, una empresa en la que la gente tiene miedo de hablar con sinceridad vive del engaño y la fantasía. Sobre todo en tiempos difíciles es necesario comunicar las cosas de forma impecable y solo lo estrictamente necesario”.

La revista Forbes dice que, mientras la visión da una idea clara de hacia dónde se está yendo, el líder también debe hacer entender a su gente por qué se están dirigiendo hacia allá. “De esa forma, las personas sienten que hacen parte de algo más grande que ellas mismas. Los grandes líderes le dan a la gente un claro sentido de propósito”.

  1. Toca el corazón antes de pedir la mano

John Maxwell dice que “los líderes eficaces saben que uno primero debe tocar el corazón de la gente antes de pedirle una mano. Todos los grandes comunicadores reconocen esta verdad y la llevan a la práctica casi de manera instintiva. Uno no puede hacer que la gente actúe si primero no conmueve sus emociones; el corazón es primero que la mente”, y agrega, “Cuanto mejor sea la relación y la conexión con los individuos, más probabilidades hay de que el seguidor quiera ayudar al líder”. Y ¿cómo se establece una buena relación con la gente? Según Maxwell, el líder adquiere credibilidad cuando se conecta con los individuos y les muestra un interés genuino por ayudarlos.

Maxwell agrega que cuando el líder se ha esforzado por conectarse con su gente, puede percibirse en la forma como funciona la organización. “Entre los empleados hay una lealtad increíble y una ética laboral sólida. La visión del líder se convierte en la aspiración de la gente. Nunca subestime la importancia de construir puentes en las relaciones entre usted y la gente que dirige. Un antiguo refrán dice: para dirigirse a usted mismo, use su cabeza; para dirigir a otros, use su corazón”.

En el libro Love is the killer app, Tim Sanders dice que en el mundo de los negocios lo más importante no es lo que la gente piensa de usted, sino lo que la gente siente por usted. La gente primero apoya al líder y luego la visión.

  1. Inspira confianza

John Maxwell dice que la confianza es el fundamento del liderazgo. “Para ganar la confianza de los demás, el líder debe ser ejemplo de las siguientes cualidades: competencia, conexión y carácter. La gente perdonará errores ocasionales relacionados con la capacidad, especialmente si es consciente de que usted es un líder en proceso de crecimiento, pero no confiará en un individuo con fallas en el carácter. “Las personas toleran errores honestos; pero si usted viola su confianza, será muy difícil recuperarla. Usted puede engañar a su jefe, pero jamás podrá engañar a sus colegas o a sus subordinados”, dice.

Maxwell cita al general H. Norman Schwarzkopf, artífice de la victoria estadounidense en la primera Guerra del Golfo Pérsico, quien resalta la importancia del carácter: “El liderazgo es una potente combinación de estrategia y carácter. Pero si usted debe prescindir de una de las dos, prescinda de la estrategia”. Y agrega: “El carácter comunica consistencia. No se puede contar día tras día con los líderes que no tienen fuerza interior porque su habilidad para desempeñarse cambia constantemente. Si su gente no sabe qué esperar de usted como líder, en algún momento dejará de buscar su liderazgo. Ningún hombre puede escalar más allá de las limitaciones de su carácter”.

Maxwell menciona el caso del presidente Lyndon Johnson y su secretario de defensa Robert McNamara. “McNamara y el presidente Johnson no fueron honestos con el pueblo estadounidense sobre la guerra de Vietnam. Eso destruyó el liderazgo de la administración. McNamara luego aceptó en su biografía que constantemente minimizaba las bajas estadounidenses y sólo decía verdades a medias sobre la guerra. McNamara y Johnson perdieron la confianza del pueblo estadounidense y eso repercutió negativamente en su capacidad para dirigirlo”.

Stephen Covey dice en el libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva: “Cuando trate de usar estrategias de influencia para que los otros hagan lo que yo quiero, trabajen mejor o yo les guste, nunca podré tener éxito a largo plazo si mi carácter en esencia es imperfecto y está marcado por la duplicidad y la falta de sinceridad. Mi duplicidad alimentará la desconfianza y todo lo que yo haga se percibirá como manipulador. No importa que la retórica y las intenciones sean buenas: si no hay confianza, o hay poca, fallarán las bases para el éxito permanente”. En otras palabras, el líder debe buscar que el audio (lo que dice) siempre esté sincronizado con el video (lo que hace).

  1. Trata bien a su gente

La revista Forbes dice en un artículo: “Los grandes líderes son generosos. Ellos comparten el crédito y ofrecen elogios entusiastas. Están comprometidos con el éxito de sus seguidores tanto como con el propio. Ellos quieren inspirar a sus empleados para que logren su mejor desempeño, no solo porque eso cree equipos exitosos sino porque se preocupan por cada uno de sus colaboradores”.

Pero, tratar bien a su gente no quiere decir que un líder no deba ser estricto y exigente. Ken Blanchard dice, en el libro The one minute manager, que el líder debe comenzar por dejar muy claro cuáles son las responsabilidades de un nuevo empleado, cuáles son los resultados esperados, y luego debe hacer seguimiento a su rendimiento (especialmente al comienzo). Cuando vea cosas buenas, debe alabar a la persona y decirle específicamente qué hizo bien, pero cuando vea un desempeño pobre, debe hacer lo mismo: decirle qué hizo mal. Sin embargo, Blanchard recalca que, para que funcionen, las reprimendas deben cumplir varias condiciones: deben darse apenas se produzca el error, deben atacar siempre el comportamiento y no a la persona, deben ser respetuosas y debe recalcarse lo mucho que se valora a la persona y que esa es la razón por la cual se espera un desempeño más alto.

Por su parte, Robin Sharma dice: “Una cosa es ser sincero y otra ser grosero. Uno puede hablar con sinceridad si lo hace de forma respetuosa y sin herir al interlocutor en su amor propio. Las palabras tienen poder y las negativas no se olvidan. Debemos recordar a los otros sus virtudes. Uno debe decir lo que tiene que decir pero sin dureza, pues se consigue más con palabras de ánimo. En vez de ‘no estás haciendo un buen trabajo, más vale que la cosa mejore’, se puede decir: ‘Sé que estás esforzándote mucho y me gustaría comentarte cómo podría mejorar tu rendimiento’. La gente cae en la trampa de pensar que obtiene resultados si habla con dureza”.

  1. Prioriza de forma obsesiva

Robin Sharma dice que “hay que centrarse de forma obsesiva. Los mejores líderes se centran en las tareas realmente imprescindibles, dedican una concentración casi marcial a las mejores oportunidades y se niegan a que alguna otra cosa los desvíe. Tienen la disciplina para seguir su curso y decir no a todo lo demás. Hay que eliminar de la jornada todas las actividades que no sean primordiales. Se debe utilizar cada minuto del tiempo para hacer sólo aquello que lo acercará al punto al que quiere llegar. El 80 por ciento de los resultados provienen del 20 por ciento de las actividades, así que debe concentrar toda la atención en esas pocas acciones que lo acercan a sus prioridades. Eso reducirá el estrés y la complejidad del día a día”.

Por su parte, John Maxwell dice: “Como líder, usted debe pasar la mayor parte del tiempo trabajando en sus áreas más fuertes. Si otra persona de su organización puede realizar una labor en un 80 por ciento, delegue esta labor, y prepare a la persona para que se encargue de la misma”.

Fuente: ENTER.CO

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